Trampa

Ya te habrás imaginado que esta carta es para ti y fue puesta aquí por si te daba curiosidad y bueno, no pudieras evitar leerla.

Quizás pienses que en ella habrás de toparte con la bipolaridad que me ha caracterizado estos días y en el tonto vaivén de irse en calma como marea y volver agitado con las olas. Tal vez supondrás que pretendo ser muy elocuente, escribiéndote cosas lindas; como cuanto vales o cuán importante eres para mí, que podría atacar tu lado salvaje y decir cuanto extraño tus besos, tus labios, tu piel de fuego sobre mí y sé que no descartas que hasta puedo abogar por tu lado tierno y hacerte pensar en todo lo vivido o en las planes por venir.

O en el peor o mejor de los casos, no sé. Pedirte disculpas, soltar dos que tres lágrimas de cocodrilo, pero bien sabemos que eso ni yo me lo creo.

Mira niña; eres la mujer que yo quiero. La musa que inspira regresar a casa sin importar lo fatigado del trabajo, el motivo de salir del paro. Eres el regalo más tierno al despertar y la bendición más grande que tengo cuando cierro ojos y brazos al rededor tuyo y roncar. También eres la segunda mujer en la faz de la tierra que me saca de quicio de tal manera que quiero gritar, eres quién me desespera y me hace tirar la toalla aún sin haber peleado porque no soy tonto, sé bien que me derrotas fácilmente en la arena.

La otra mujer es mi madre.

Eres una tonta y una santa y una puta y una dama y eres todo lo que quieras, porque eres maravillosa y todo lo que me digas me lo creo porque te quiero ¿te das cuenta?. Eres la única que puede arrastrarme al infierno imitando mi estúpida veteranía de ignorar los sentimientos, la única persona que me hace huir despavorido, la única que me hace darme cuenta cuán falso soy, cuando me quedo cobarde sin respuestas.

No eres ni mi orna, ni mi zapato, ni mi cruz, ni mi condena, no eres la mártir de mis lamentos, ni la niña indefensa que llora en un entierro. No eres ni perfecta ni yo perfecto, si al contrario nos desvivimos por encontrarnos los defectos y echarnos en cara cada vez que podemos y peleamos hasta que nos hallamos agotados de tanto tonto pensamiento.

Ni sé bien porque te quiero, si me dueles por momentos y también me pregunto porque tanto intento, si valdrá la pena, si habrá un reencuentro. Que no sepa el porque te quiero no significa que no te quiera, pues te quiero.

Te quiero mansa y desesperadamente, loca y en relativa calma, te quiero aquí y te quiero lejos, te quiero ahorcar mientras te beso.

Te quiero a ti y te quiero dentro de mi trampa, te quiero prisionera de mis besos, de mi infierno cuando dudo, pero protegida cuando sé que te quiero. Te quiero con todos tus deseos, tus impulsos locos, tus canciones y conciertos, te quiero con el desastre que dejas cuanto te tiñes el pelo, te quiero con tus tonterías afines a las mías, con tus días largos y sombríos, te quiero con tus risas, tus gritos y alegrías.

No me preguntes motivos porque no los tengo, ni me pidas una razón para quedarte; porque nosotros juntos somos la razón y el motivo. Y aunque este quizás no sea el último pleito en nuestra guerra, quiero que sea la única tregua y vivir fieles al otro; nuestro dueño.

 

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

3 comentarios en “Trampa”

Deja un comentario