Acerca de

Pasaron muchos años en los que viví con el corazón roto (pedacitos finos como la arena). Conocí a mí “amada” psicóloga, que más que una persona profesional y culta, es un ángel que esclarece las oportunidades, esas que dejamos ir por andar idos por la vida, ensimismados en nuestro propia tragedia, en esa telenovela mexicana que decidimos –inconscientemente– vivir. Quizás porque creíamos que lo merecíamos, quizás simplemente por tontos.

Pero todo tiene un límite, bien dicen que “no hay mal que dure cien años, ni tonto que los aguante”. Y mi límite para sufrir había sido alcanzado. Comencé bajo mi propia decisión (y eso es lo importante, comenzar por uno mismo) un entrenamiento para preparar mi corazón para la más contradictoria de todas las batallas: el amor.

El corazón es un músculo y como el resto de ellos, necesita ser ejercitado con experiencia y madurez. ¿Y cómo adquirir experiencia y madurez?, bueno, yo conozco dos caminos, el primero e inevitable es la propia vida y la cruda experiencia, el caminar en ella y enfrentarse como se pueda al sinuoso camino. El segundo, es la preparación física, psicológica y emocional, al puro estilo de artes marciales.

Leí y devoré libros enardecido por no sufrir nunca más, conocí hermosas historias que hicieron ver la mía como apenas una rabieta; todo libro que leía de historias de amor me ayudara a entender un poquito más sobre la psicología del amor.

Después de un tiempo, me hice del maestro y de las armas necesarias. Cuando eso pasa, uno no tiene mayor pretexto que comenzar la aventura con el primer paso en el amor, la vida misma te conduce al camino de la persona adecuada y te pone a prueba colocan algunas personas que no son las adecuadas y me tocaba a mi librar la batalla con ellas y demostrar lo que en verdad aprendí.

No hay nada como el amor, pero menos aún como el amor maduro. Quizás al decir maduro, podrían asociarse palabras como “aburrido” o “viejo”, pero cuando se está preparado para amar, uno no sólo se ama así mismo intensamente, se sabe cuál es el potencial para amar a otro ser humano, en otras palabras, uno sabe cuánto puede amar y cuanto merece ser amado.

Uno ya no se anda con juegos, se hace que el amor lo haga sentirse a uno niño por puro placer y sabe que cuando se encuentre a otro ser similar, con suficiente inteligencia emocional, saltarán chispas, se colapsarán universos y comenzará una historia de amor digna de ser contada.

A veces simplemente andamos enamorados, pero no preparados para amar. El resultado de ello todos lo hemos vivido, sentido,  sufrido y pagado con intereses. No digo que dejarás eventualmente de sentir dolor, eso es inevitable, pero el que te prepares para amar y que entrenes tanto la razón como tu corazón para que el día que ames, sea intenso y de verdad.

De eso se trata eón, no sólo de amar por amar, si no de aportar (de ser necesario) pegamento para tu corazón, de darte una herramienta, un impulso, una guía o lo que sea que necesites para que no te rindas, para que seques esas lagrimas una vez que hayas llorado lo que tenías que llorar y te levantes para comenzar esa oportunidad llamada amor.

No estás solo.

– Eirán, 4 de abril de 2011

El significado de “Eón”

Entre las diversas explicaciones, ellas convergen en la expresión máxima de la estructura del tiempo, espacio, materia y lo conocido como Dios.

El Eón es la medida de tiempo más grande, ubicada después del cron (106 años – diez a la seis -) , se usa para expresar un lapso de tiempo no determinado.

Durante el cuento “La última pregunta” de Isaac Asimov, el autor describe que una vez extinguida la humanidad pasaron eónes antes de que se computara la respuesta para revertir el proceso de la entropía del Universo, incluso habiéndose extinguido hasta la última estrella.

Refiendose a eónes, cómo un lapso de tiempo inimaginablemente inmenso e indefinido, pero no eterno.

En diversas culturas; Eón ah sido adoptado como el Dios del tiempo. Eón representa el ser o la energía suprema, fuera de la realidad, del tiempo y del espacio mismo. A partir de esta entidad, se desprenden diversas energías y seres que habitan gradualmente en las dimensiones y tiempo hasta llegar a la materia, y al ser humano.

En ese sentido, Eón es el equilibrio de entre las dimensiones del tiempo y espacio, balanceando la ecuación de la realidad.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

3 comentarios en “Acerca de”

  1. “De eso se trata eón, no sólo de amar por amar, si no de aportar (de ser necesario) pegamento para tu corazón, de darte una herramienta, un impulso, una guía o lo que sea que necesites para que no te rindas, para que seques esas lagrimas una vez que hayas llorado lo que tenías que llorar y te levantes para comenzar esa oportunidad llamada amor.”

    Me encantó.

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