Después de ti

Sé que para empezar te sonará muy poco delicado decir que algo tan maravilloso como haberte conocido fue perderte. No te asustes —verás—, tu paso aquí en mis labios y en el color de mis mejillas han dejado una herida que se lamenta como cualquiera otra, pero no es cualquier otra, es tuya y en ella me fluyen tus recuerdos; esos fantásticos momentos en que fuimos un millón de estrellas y pudimos volvernos más que energía, más que materia.

Esta herida que me dejas es la prueba de que sigo vivo y de que todo lo vivido no ha sido en vano. Te confieso que me dediqué por cierto tiempo a querer recuperarte de las maneras más ingenuas y entonces te escribí uno, dos, tres y más poemas y todos fueron tuyos mientras te pensaba en ellos. Más tarde comprendí que  fueron míos solamente.

¿Qué sería de tu recuerdo sin el jolgorio espontáneo, sin la dolencia arrastrada, sin —pues— tus efectos secundarios? Esos que me estremecen como dolor de huesos y que al mismo tiempo duelen lo que nuestra historia merece.

No sé si antes de ser hombre fui solo una sombra más que mecánicamente adapta sus latidos a este mundo y lo miraba con pesar. Pero sí sé que para mí la vida no era más que una mecha que acorta de a poco la muerte, pero entonces —y de forma absurda— llegaste y de mi raquítica esperanza, de mi paso vagabundo, de mi apenas perceptible existencia; quedó la vida que no sabía que tenía hasta conocerte.

Pese a haberte perdido, me encontraba lleno de tesoros tuyos y no solo me refiero a los recuerdos, sino de esa experiencia única e inevitable que llamamos destino. Quizás fui un feliz tonto sin ti. Como cuando uno está moribundo y alcanza apenas a salvar la vida; que hasta la más humilde luz nos parece un milagro. Y es que sonrío porque agradezco que en mí te hayas fijado y me bendijeras con esos besos tuyos que me espantaron la muerte, que hicieron correr la sangre en mis mejillas hasta enrojecerlas y que mostraron lo blanco de mis dientes. ¿Cómo no estar agradecido?

Por eso digo que lo mejor y al mismo tiempo lo peor que a uno le puede pasar después de amar; es saber que sobrevivirás.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

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