Quedarme quieto

Estoy casi seguro de que vi pasar tu mirada en un tren que viajaba en sentido contrario. Tú, esa persona que creí conocer y que al paso de los años más me convence de su cambio. Me bajo en el próximo andén para viajar en tu misma dirección aunque sepa que en el fondo me va a doler.

Sucede que te encuentro nuevamente porque tú también cambiaste de dirección y esto se convierte en una persecución por una ilusión de lo que creí que seríamos juntos. No sé si soy yo el que se aferra o eres tú la que huye porque no quiere de mí lo que ahora soy. No sé si estamos en constante huída o nos buscamos de la forma más absurda.

Me da mucho miedo perderte de vista un día y no volverte a ver, por eso es que me he mantenido en este vicio de verte aunque sea un instante todo los días.

Pero he decido (así como te dicen de niño) quedarme quieto para que cuando me sienta perdido, hacer de este limbo mi momento, de la reflexión mi tregua y mientras aquí me quedo, por si algún día te compras un boleto de solo ida y sea porque de verdad lo quieras y no culpes al destino; que llegues aquí, donde yo te espero.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

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