Bosque

La mirada estaba perdida sobre mi mano sintiendo la corteza y su rugosidad, había dejado de pensar en el resto del mundo hace unos instantes y comenzaba a disfrutar de las cosas más simples y ambiguas como jamás imagine podría sentir.

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=c2hOmbpMIn4′]

En aquel áspero tacto que se confundía en mis manos, en los surcos de la piel del árbol y de como con mis manos recorría sus texturas hasta llegar a la raíz, dónde se perdía y se mezclaba con la tierra y eran uno.

Afirmaba en mi pensamiento, que el árbol enclavado en el planeta no necesitaba huir como yo lo hacía, él estaba en casa y respiraba plácidamente de los vientos que con fuerza le recorrían entre las hojas, entre las ramas… dónde se mezclaba con el cielo y era uno. Alimentándose del Sol y la lluvia y de cómo había aprendido a mezclarse con el universo.

Así que me quede quieto ahí por un rato, intentando unirme a él… olvidar motivos y circunstancias, olvidar el pensamiento y sentir y ser uno con el bosque.

Respire profundamente tomando las esencias que el frío y fresco viento arrastraban en sus corrientes, hundí mis pies desnudos entre las hojas y la tierra sintiendo los movimientos de los granos, la humedad y su vida, el frió del penetrar y la seguridad al sentirme firme dentro la tierra. Deje que las hojas cayeran sobre mi, que la vida me cubriera y habitara en mí, hasta el eterno ciclo en el que me cubrieron los escasos rayos de Sol y me cobijara la noche y sus estrellas. Gradualmente deje de usar mis ojos y me perdí en los sonidos y sensaciones.

No sabía si estaba dormido o despierto, me parece que había dejado de soñar y de dormir. Esa ya no era mi función; ahora sostenía los cielos y bebía de sus tormentas abrazado por los vientos, cimentado en la tierra. Ahora sólo respiraba, moviendo la tierra arrastrando el viendo, cómo remos en el agua, permanecí ahí por los ciclos de la vida, hasta que el tiempo no fue tiempo, mientras crecía y me hundía, mientras mi espíritu crecía al cielo, estiraba mis dedos y enverdecían hojas de ellos y mis pies se perdían entre el cielo más sabio y profundo como mi pensamiento.

 

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

Una respuesta a “Bosque”

Deja un comentario