La decepción

— Prólogo —

La decepción y el dolor que sufrimos por el fallo ante las expectativas que teníamos sobre una persona. ¿qué hacer?, ¿seguir confiando? ¿cerrar nuestro corazón?.

La respuesta está precisamente en la madurez hallada en nuestras experiencias. Honestamente creo que para el ser humano promedio, nos es prácticamente imposible mediar entre el amor y el deseo, entre las traicioneras hormonas y el temor a ser lastimados.

¿Qué queda? Andar con paso firme (de ser posible), sin perderse por temor una maravillosa “oportunidad”

— La Decepción —

01:12 AM

Es algo a lo que uno se acostumbra (o termina acostumbrándose), aunque ella solo suponga un auto-engaño, la decepción en alguien está basada únicamente en las expectativas que teníamos de una persona, en sus promesas y también de aquello que quisimos creer, está basada en lo bien que esa persona se vendió (dio cierta impresión) y de la misma manera a que tanto compramos esa imagen, cuanto quisimos creer y cuanto aceptamos.

Quizá permitimos la entrada de esa persona y de sus promesas, no basados en el cielo y las estrellas provenientes de sus palabras, sino en la falta que nos hace que alguien nos otorgue en esas promesas, la autoestima que nos hace falta.

Un “tú vales tanto, que te daré esto para ganar tu valor” y “comprarte” para merecerte.

Dicta un dicho, “benditos los que no esperan nada porque no serán decepcionados”. La idea del equilibro no se basa en vivir la vida sin esperar nada, sino en saber lo que valemos, y esperar niveles mínimos de conducta, que se cumplan las promesas que se nos hacen, porque sencillamente lo merecemos, sin tampoco caer en el otro extremo y “vivir de las promesas”.

Valemos, y esperamos reciprocidad de aquello que otorgamos. Si no, sí nos fallan, por muy aferrados que estemos al amor y/o promesas de alguien, no es sano estar con alguien que miente, alguien que promete y no cumple, alguien falto de palabra, de credibilidad. Y quizás nos esforcemos un tiempo más intentando, dándole la oportunidad.

¿Vale la pena?, vale la pena rogar o esperar algo de alguien, no es acaso que sencillamente merecemos, en vez de mendigar por amor, mendigar porque alguien cumpla su promesa.

Esa persona no vale la pena, por mucho que duela aceptarlo, es tiempo de seguir adelante, en busca de coincidir con alguien que nos valore recíprocamente, y nos de aquellos niveles mínimos que esperamos recibir, e incluso que nos llene de “hechos” no palabras. Y sobre todo, que se mantenga constante al paso del tiempo, eso es lo importante.

Y que su principal razón sea, porque ama hacerlo.

Sí en algún momento nos sentimos de nuevo decepcionados, es una alerta, de que debemos “nosotros” ser más precavidos, esperar con mesura y no con desesperación  y sobre todo, hacerle saber “puntualmente” que esperamos cumpla su palabra.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

5 comentarios en “La decepción”

  1. No todos tenemos esa madurez de aceptar y hacer lo mejor para nosotros aun que nos duela, si tuvieramos esa madurez no sufririamos, “Ivan” un ejemplo facil, en fin, estoy deacuerdo contigo en que el amor tiene que ser reciproco.

  2. Estoy de acuerdo contigo, la decepción ocurre por tratar de empatar la realidad con nuestra imaginación,y por la falta de comunicación, por no expresar nuestro sentir y esperar que los demás sean adivinos.También creo que el no dar tiempo al tiempo ocasiona que no podamos diferenciar entre amor y deseo, muy seguramente si nos diésemos ese tiempo para conocer a alguien llegaría a nosotros la respuesta de lo que es y tendríamos menos decepciones.

  3. Muy buenas palabras, hacen reflexionar un poco mas acerca de este tema. A veces no hay que encerrarse tanto en la cabeza de uno, creo yo, porque quizás hay personas que cometen un mínimo error y son juzgadas para siempre, hay que darles ese espacio de aprender de los errores. Puedo aceptar, que yo soy una persona que se encierra mucho en sus pensamientos negativos, ¿Cómo salir de ese espacio?

    1. Cuando te refieres a “hay personas que cometen un mínimo de error y son juzgadas por siempre“.

      ¿A quienes te refieres exactamente?, para empezar quizás uno no debería de rodearse de personas tan pesimistas. No olvides que las personas “siempre” hablan de sí mismas.

      Una persona siempre ve el error en los demás porque eso refleja una parte de su personalidad, su propio enojo e intolerancia a su vida y su frustración la saca con los demás. Eso es un hecho.

      Sí por ejemplo se trata de nuestros padres dónde el sermón es “inminente”, nunca debe olvidarse uno que ellos están viendo reflejados sus propios errores y tal como dije anteriormente, hablan de su propia vida.

      Nunca deben tomarse en serio los insultos, esa poca tolerancia a los errores ajenos. Las criticas, esas sí deben tomarse en cuenta y aún así “solo tomarlas en cuenta” y nada más, creerlas o no, eso depende de nosotros mismos.

      En efecto, “hay que darle su espacio a las personas para que aprendan de sus errores“, pero dales muchísimo espacio. Porque hay quienes sencillamente no aprenden, viven estancados en un limbo y por mucho que los ames, “no te desgastes en ayudarles demasiado”.

      Todos tarde o temprano encontramos el camino, pero compadeciendolos, comprándoles su papel de víctimas y sobandoles cuando se caen no les ayuda en nada. A estas personas hay que darle espacio porque cuando se frustran, no les gusta sufrir solos.

      ¿Por qué te encierras en esos pensamientos negativos?

      Aquél error que cometimos, ya pasó… tuvo sus consecuencias, ni tu, ni yo podemos cambiarlo. Aprendimos de ello. ¿Por qué seguir torturándose al recordarlo? Ya se pago “una sola vez” ese error. No necesitamos seguir torturándonos, ni pagarlo una y otra y otra vez.

      Cuando yo me deprimo, me digo que es pasajero, que todos estos sentimientos, sensaciones, todo esto pasará, no es para siempre. Que mañana estaré mucho mejor.

      Las cosas malas, así como las pesadillas tienen su razón, pero cuesta trabajo entender porque son. Las pesadillas son la forma que tiene nuestro inconsciente para trabajar en aquello que tenemos inconcluso, de re-ordenar los pensamientos y “enfrentarnos” con aquello a que tememos. ¿Por qué? – Porque así como nos enfrentamos con las pesadillas, en la vida, consiente o inconscientemente tenemos el deber hacia con nosotros mismos de ser mejores.

      Aún el peor de tus días, tiene también y tan solo 24 horas y pasará.

      Si me permites recomendarte un libro, este sería “La maestría del amor” del Dr. Miguel Ruiz, es buenísimo para la autoestima y para todas aquellas personas que se torturan o torturan a otros sin saberlo.

      Saludos, nos vemos en twitter.

  4. Muchas gracias por haberme respondido, es verdad tengo que pensar en que todo puede salir mejor, y no cerrarme tanto tampoco, creo yo.
    Me gusto mucho esta nota.

    Saludos, nos vemos

Deja un comentario